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La profesión de taxista, es una de las más socorridas que existen. El transporte público de viajeros siempre, ha proporcionado una salida laboral para muchos desempleados, independientemente de su edad y calificación.
No obstante, introducirse y mantenerse en el sector del taxi se ha complicado en los últimos años debido al exceso de licencias que existen en las ciudades. Mientras en Londres hay 1,5 taxis por cada 1.000 habitantes y 2,9 en París, en Madrid son 4,5 los vehículos que prestan sus servicios para la misma población.
La gestión más complicada y la que más dinero requiere para trabajar como taxista es la obtención de la licencia especial. El número, de vehículos dedicados al servicio público está estipulado por cada alcaldía y debido a la saturación del sector, el cupo está cerrado para nuevas concesiones. Por tanto, es preciso solicitar a la administración local el traspaso de una licencia de un titular que abandone la cooperativa. Si la transferencia, proviene de una persona que cambia de actividad, es imprescindible que el nuevo titular haya sido asalariado del sector al menos durante un año, mientras que si se trata de una jubilación, cualquiera puede acceder al traspaso.
La reglamentación, de cada lugar determina si el precio que debe abonar el pasajero por el servicio es el que acuerde en cada caso con el conductor o si por el contrario el taxista está obligado a percibir únicamente una tarifa fijada por la autoridad pública.
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