Escusa para Estafar al Cliente
Viernes, 8 Agosto 
Así que los taxistas no podrán seguir cobrando tarifas esotéricas a los clientes. Porque no sólo estaba la cuestión de las zonas. También la del número de pasajeros, o la de las paradas que pudiera hacer el taxi antes de llegar a su destino. Todo podía ser una excusa para estafar al cliente.
O para acabar el trayecto a grito limpio. Súmese a ello la costumbre anglosajona de las propinas obligatorias a taxistas y camareros con independencia de la calidad del servicio prestado, y se comprenderá que tomar un taxi en Washington era muy dificil. A cambio, los taxis de DC tienen una ventaja: hay muchos. Exactamente, uno por cada 100 habitantes, 10 veces más que, por ejemplo, en Nueva York.
